Please reload

Entradas recientes

La Reforma y la reforma

10 Nov 2017

1/2
Please reload

Entradas destacadas

El Verbo que da vida

30 Oct 2017

“Lo que ha sido desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que hemos contemplado, lo que hemos tocado con las manos, esto les anunciamos respecto al Verbo que es vida”. 1 Juan 1:1-4.

 

Si Jesús es el Señor de mi vida, si por todos lados digo que él me dio la vida, que sólo en él hay salvación ¿Por qué tantas veces no vibro con mi vida cristiana? ¿Por qué tantas veces no me siento apasionado(a) por estas verdades?

 

Esta puede ser una pregunta que enfrentamos los cristianos de manera mucho más común de lo que pensamos. No te sientas un extraño(a), a todos(as) nos sucede a menudo.

 

En esta pequeña reflexión quiero mostrarte cómo hacer de nuestra vida cristiana, una vida incomparable.

 

Me gustaría que observemos este pasaje que se encuentra en 1 Juan 1:1-4. Fíjense en la primera frase “Lo que ha sido desde el principio”. ¿No les parece extraño que comience con el artículo “Lo” en vez de “El que ha sido desde el principio”?, pienso que una razón importante es que al decir “Lo”, la visión de lo que se dice es más amplia, ya que va a incluir tanto a la persona Jesús como al mensaje que lleva Jesús. Son las palabras y sus hechos.

 

Es increíble ver los ecos que existen en estas primeras palabras, al igual que en Juan 1:1 “En el principio era el Verbo”  o como lo vemos en Génesis 1:1 “Dios, en el principio creó…”

 

Si nos damos cuenta lo primero que nos muestra Juan es al Jesucristo de la eternidad. El Verbo con su mensaje, con su palabra. Desde el principio nos vamos encaminando a como vivir una vida cristiana incomparable:

 

Nuestro cristianismo comienza con Jesús

 

Luego nos muestra los cuatro “lo que hemos” dice; oído, visto, contemplado, tocado. Juan emplea tres sentidos, enfatizando que los apóstoles vieron físicamente a Jesús. Es decir, no era que Jesús “parecía” hombre, o que tuviera  “aspecto” de hombre, ¡No!, con estos énfasis que nos muestran Juan, -hablando también por el resto de los apóstoles- nos dice que efectivamente estuvieron con Jesús.

 

Cuando dice que lo han tocado con las manos, se nos viene inmediatamente a la memoria el día de la resurrección de Jesús, en el aposento alto. Jesús invitó a los once y los que estaban con ellos a tocarle y que vieran por sí mismos que tenía un cuerpo físico, Lucas 24:39 dice “Miren mis manos y mis pies. ¡Soy yo mismo! Tóquenme y vean; un espíritu no tiene carne ni huesos, como ven que los tengo yo”.

 

De este, del cual han; oído, visto, contemplado y tocado, les anunciamos respecto al verbo que es vida. Juan les habla del Verbo, el mismo Verbo que nos habla en el Evangelio, el Verbo que es Jesucristo, aquel que es la palabra que se ha hecho carne, aquel que estuvo con ellos y trajo la salvación.

 

En segundo lugar entonces, para vivir una vida cristiana incomparable:

 

Nuestro cristianismo se centra en Jesús

 

En otras palabras lo que hace Juan es decirles una y otra vez ¡VUELVAN A LA FUENTE! andan muchas teorías respecto a Jesús, ¡Por favor! ¡VUELVAN A LA FUENTE!, nos dice claramente -nosotros estuvimos ahí con él- revalidando las palabras de Juan 1:14 “Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad”. Esto no fue una aparición imaginaria o parcial, los apóstoles lo confirmaron sensorialmente lo vieron, oyeron y tocaron, experimentaron la raíz de la revelación del mensaje de Jesús.

 

Esto es lo que hace vibrar a Juan, y nos comunica a nosotros hoy es que volvamos a la fuente de nuestra vida cristiana, volver a Jesús.

 

En el contexto al que escribe la carta Juan, dirige sus palabras a un mundo lleno de confusiones por corrientes de gnosticismo y docetismo. Quizás hoy esto no es de nuestros grandes problemas como iglesia actual, no obstante, veo vez tras vez como cristianos se alejan de la fuente buscando una relación con Dios abstracta, queriendo recibir revelaciones especiales, que terminan sacando de su lenguaje a Jesucristo, y -permítanme decirles queridos amigos-, que si en tu vida o en tu iglesia se deja de hablar de Jesucristo, te estás desviando profundamente de tu fe.

 

Pero al mismo tiempo, veo al otro extremo cristianismos poco consistentes, poco apasionados. Personas que han depositado la fe netamente a un estilo de vida que hace y sabe aquello que es correcto de hacer en la vida cristiana, pero no vibra con el centro de lo que es su fe. Esto me hace recordar las palabras del mismo Juan a la iglesia en Éfeso en Apocalipsis 2 ¿Se acuerdan? 2:2-4: "Conozco tus obras, tu duro trabajo y tu perseverancia. Sé que no puedes soportar a los malvados, y que has puesto a prueba a los que dicen ser apóstoles pero no lo son; y has descubierto que son falsos.(3)  Has perseverado y sufrido por mi nombre, sin desanimarte. (4)  Sin embargo, tengo en tu contra que has abandonado tu primer amor”.

 

Piensa por unos minutos en estas preguntas:

 

¿Recuerdas cuándo Jesús se reveló a tu corazón? ¿Recuerdas los momentos cuando entendiste lo que Jesús hizo por ti? ¡Cuánta pasión había en nuestras vidas al entender que Jesús murió, y luego resucitó para darme vida! ¿Qué ha pasado en el camino? Probablemente has dejado de volver al centro de tu cristianismo que está en Jesús y su obra.

 

Entender el evangelio es una experiencia apasionante que nos llena de gozo

 

Entiendo que el pecado y el mismo diablo nos nublan de este gozo. Pero querido(a) hermano(a) nuestra vida cristiana comenzó con Jesús, se centra en Jesús y termina con Jesús.

 

Por eso en tercer y último lugar, para vivir una vida cristiana incomparable:

 

-El fin de nuestro cristianismo debe ser Jesús-

 

Si no como se entiende lo que escribe el apóstol Pablo por ejemplo, quien explota de pasión en momentos cuando se inspira en sus cartas y no puede continuar hasta hacer un paréntesis de profunda, emocionante y explosiva adoración, mira lo que le dice a los Efesios 3:14-21  “Por esta razón me arrodillo delante del Padre, (15)  de quien recibe nombre toda familia en el cielo y en la tierra.  (16)  Le pido que, por medio del Espíritu y con el poder que procede de sus gloriosas riquezas, los fortalezca a ustedes en lo íntimo de su ser, (17)  para que por fe Cristo habite en sus corazones. Y pido que, arraigados y cimentados en amor, (18)  puedan comprender, junto con todos los santos, cuán ancho y largo, alto y profundo es el amor de Cristo;  (19)  en fin, que conozcan ese amor que sobrepasa nuestro conocimiento, para que sean llenos de la plenitud de Dios.  (20)  Al que puede hacer muchísimo más que todo lo que podamos imaginarnos o pedir, por el poder que obra eficazmente en nosotros,  (21)  ¡a él sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos! Amén”.

 

Has perdido el gozo en tu vida, VUELVE A LA FUENTE, has perdido interés en las cosas de Dios,  NO HAGAS NADA MAS QUE VOLVER A PREDICARTE EL EVANGELIO. Jesús puso toda su pasión para darnos nueva vida. Vivir a la luz del evangelio, va a ser una constante explosión de vibrante pasión por vivir al Verbo que da vida.

 

Dios te bendiga

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

Síguenos
Please reload

Buscar por tags
Please reload

Archivo
  • Facebook Basic Square
IGLESIA
ANGLICANA
   PEÑALOLÉN

penalolen.iach@gmail.com

Tobalaba 13651 (Esquina Quilín)

Santiago, Chile

  • White Facebook Icon